En corto: el umami es el quinto sabor básico, junto al dulce, salado, ácido y amargo. Se siente como algo sabroso y profundo que se queda en la boca. Viene del glutamato que aparece naturalmente en alimentos como la salsa de soya, el jitomate y los hongos. No es lo mismo que el glutamato monosódico: ese es el atajo en polvo.

Es el sabor que explica por qué un caldo largo sabe distinto a uno rápido, o por qué un jitomate maduro cambia un guiso entero. Durante mucho tiempo no tuvo nombre en Occidente, y por eso se describía con rodeos: «tiene fondo», «sabe redondo», «le falta algo».

Qué es exactamente

El umami se identificó en Japón a principios del siglo XX, al aislar el compuesto responsable del sabor del caldo de alga kombu. El nombre junta umai (delicioso) con mi (sabor). Tardó décadas en aceptarse como sabor básico, hasta que se confirmó que la lengua tiene receptores específicos para él, igual que para los otros cuatro.

Lo que percibimos como umami viene principalmente del glutamato, un aminoácido presente en las proteínas. Mientras está encadenado dentro de la proteína no sabe a nada; cuando se libera —por maduración, cocción larga o fermentación— es cuando se percibe.

Dónde está

AlimentoCómo lo desarrolla
Salsa de soyaFermentación larga de la soya
Jitomate maduroMaduración; se concentra al cocinar
Hongos secosDeshidratación, que concentra los compuestos
Quesos añejosAñejamiento y ruptura de proteínas
Chiles secosSecado; por eso el adobo sabe más hondo
Caldo de huesosCocción prolongada

La cocina mexicana está llena de umami sin llamarlo así: el jitomate asado, los chiles secos de un adobo, el queso añejo encima de unos frijoles, un caldo de res de horas. No es un sabor importado — es un sabor que ya estaba y ahora tiene nombre.

Umami y glutamato monosódico: la confusión más común

Aquí conviene ser preciso, porque se mezclan dos cosas distintas:

Es la diferencia entre llegar por el camino largo o por el atajo. En la fermentación, el glutamato se libera solo a lo largo de semanas o meses, y en el camino aparecen decenas de otros compuestos que también saben. Por eso el umami de fermentación tiene capas y el del polvo no: uno llega acompañado, el otro llega solo.

Un matiz honesto. Químicamente el glutamato es el mismo venga de donde venga. Lo que cambia no es la molécula sino todo lo demás que trae —o no trae— el ingrediente que la aporta.

Cómo usarlo en la cocina

La regla es que el umami va de fondo, nunca al frente. Nadie debería probar tu guiso y decir «sabe a soya»; deberían decir que sabe completo. Tres formas prácticas:

Y un efecto práctico que vale la pena conocer: el umami sube la sensación de sazón, así que cuando lo agregas normalmente puedes bajarle a la sal y el platillo sigue sabiendo completo.

Umami mexicano

Xinlade es salsa de soya artesanal fermentada con chile mexicano deshidratado, y ahí se juntan dos rutas de umami: la de la fermentación de la soya y la del chile seco. Va sin glutamato monosódico, sin colorantes y sin potenciadores artificiales — el fondo lo pone el proceso, no un polvo.

Tres chiles, tres intensidades: jalapeño para sushi y mariscos, habanero para tacos y carnes asadas, chile de árbol para el picor más profundo. Botella PET de 180 ml.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el umami?

Es el quinto sabor básico, junto al dulce, el salado, el ácido y el amargo. Se percibe como algo sabroso y profundo que se queda en la boca, y viene del glutamato y otros compuestos que aparecen naturalmente en muchos alimentos. El nombre es japonés y significa, más o menos, «sabor delicioso».

¿En qué alimentos hay umami?

En muchos más de los que parece: salsa de soya, jitomate maduro, hongos —sobre todo secos—, quesos añejos como el parmesano, anchoas, caldo de huesos, algas y carnes curadas. En la cocina mexicana está en el jitomate, en los chiles secos y en los quesos añejos.

¿El umami es lo mismo que el glutamato monosódico?

No. El umami es el sabor; el glutamato monosódico es una forma de conseguirlo rápido y en polvo. La otra ruta es la fermentación, donde el glutamato se libera solo a lo largo de semanas o meses. El sabor de fondo es distinto: el MSG llega de golpe y se va, el de fermentación es más lento y tiene más capas.

¿Por qué la salsa de soya tiene tanto umami?

Porque la fermentación es justamente el proceso que lo genera. Al fermentar la soya, las proteínas se van rompiendo en aminoácidos libres, y el glutamato es uno de ellos. Mientras más larga y cuidada la fermentación, más profundo el resultado.

¿Cómo se usa el umami en la cocina?

Como fondo, no como protagonista. Un chorrito de salsa de soya en un caldo, unos hongos secos hidratados en un guiso o un poco de queso añejo rallado hacen que el platillo sepa más completo sin que se identifique de dónde viene. Y sube la sensación de sazón, así que normalmente puedes bajarle a la sal.

¿El umami tiene mucho sodio?

No necesariamente. Los hongos, el jitomate y las algas aportan umami con muy poco sodio. Lo que sí tiene sodio es la salsa de soya, que es salada por definición — pero justo por su umami se necesita menos cantidad para lograr el mismo efecto de sazón.

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