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Guía 2026 · Bebidas

Clericot: la receta, y por qué se queda sin gas

El clericot es la jarra que salva una comida larga: vino, fruta y frío. También es la que llega plana a la mesa y empalagosa a la tercera copa — dos problemas con la misma causa y solución sencilla. Esta guía trae la receta para una jarra de ocho copas, qué fruta entra cuándo, el momento exacto de lo burbujeante, cómo bajarle el azúcar y la versión sin alcohol.

Lectura: 7 min Actualizado: agosto 2026 Receta: 1 jarra · 8 copas

Respuesta rápida: fruta dura + vino joven, 3-4 horas de refrigerador. La fruta blanda entra 20 minutos antes. Lo burbujeante se agrega al servir —nunca en la maceración, por eso se aplana— y el hielo va en la copa, no en la jarra.

Aviso: esta guía incluye una preparación con vino. Es solo para mayores de 18 años y se disfruta con moderación. Más abajo está la versión sin alcohol, que sirve para toda la mesa.

01Qué es el clericot (y en qué se distingue de la sangría)

El clericot es vino con mucha fruta picada, macerado en frío y alargado con algo burbujeante. Se sirve en jarra, se toma en copa con hielo, y al final la fruta empapada se come con cuchara — que para mucha gente es la mejor parte.

La confusión con la sangría es natural porque comparten la idea, pero no la proporción. La sangría española es más vino que fruta: cítrico, un poco de azúcar, y se bebe como un tinto largo. El clericot lleva tanta fruta sólida que la jarra se ve más de fruta que de líquido, y funciona igual con blanco que con tinto.

El nombre tiene ruta larga: del claret cup inglés —ponche de vino tinto del siglo XIX— al clericó del Río de la Plata, y de ahí a México, donde se quedó como clericot y se volvió bebida de sobremesa y de reunión de fin de semana.

02Por qué llega sin gas: el error de orden

Casi todas las recetas dicen «mezcla todo y refrigera tres horas». Ese todo incluye lo burbujeante, y ahí muere la bebida.

El gas disuelto en cualquier bebida carbonatada se escapa apenas deja de estar bajo presión, y se escapa más rápido cuando hay sólidos en el líquido: cada cubo de manzana, cada gajo de naranja, cada grano de azúcar le da al gas una superficie donde formar burbuja y salir. Tres o cuatro horas de jarra con fruta dentro y no queda prácticamente nada.

El orden correcto: maceras solo vino y fruta. Lo burbujeante se agrega al momento de servir, muy frío, y se revuelve una sola vez y suave. Cada vuelta de cuchara cuesta burbujas. Si la reunión es larga, guarda la botella cerrada y ve rellenando la jarra por rondas.

03Receta: una jarra para 8 copas

2 litros · 20 minutos de trabajo + 3 horas de refrigerador:

IngredienteCantidad
Vino tinto joven, sin barrica1 botella (750 ml)
Manzana en cubo1
Pera en cubo1
Naranja en medias rodajas1
Uva partida por la mitad1 taza
Fresa o durazno en cubo (al final)1 taza
Licor de naranja (opcional)60 ml
Agua gasificada, al servir500-600 ml
HieloEn cada copa
  1. Fruta dura a la jarra: manzana, pera, naranja y uva, en cubo parejo.
  2. Vino encima y, si lo usas, el licor de naranja. Sin azúcar añadida.
  3. Tapa y refrigera 3-4 horas. La fruta suelta jugo y el vino se lo bebe.
  4. 20 minutos antes: entra la fruta blanda —fresa, durazno o mango.
  5. Al servir: el agua gasificada muy fría, y una sola vuelta suave de cuchara.
  6. A las copas, con hielo en la copa. Nunca en la jarra.

04La fruta: cuál va al inicio y cuál al final

Al inicio (aguanta 3-4 h)Al final (20 min)Mejor no
ManzanaFresaPlátano (se oxida y enturbia)
PeraDuraznoSandía (suelta demasiada agua)
Naranja en rodajaMangoKiwi (deja fondo amargo)
UvaFrambuesaCítrico con toda la cáscara blanca

La regla detrás de la tabla es simple: la fruta firme intercambia jugo con el vino y sigue entera; la fruta blanda se deshace y en lugar de dar sabor da turbidez. Y de la naranja, quita la parte blanca de la cáscara: es la que amarga cuando lleva horas dentro.

05Qué vino conviene (y cuál lo arruina)

Aquí hay una tentación cara y equivocada: usar un buen vino. El clericot es exactamente el destino de un vino sencillo, joven y frutal —tempranillo joven, garnacha, un tinto de mesa ligero, o un blanco seco si quieres la versión clara.

Lo que no funciona es un vino con mucha barrica. Los taninos de la madera chocan con el ácido de la fruta cítrica y el resultado se vuelve amargo y astringente, justo lo contrario de lo que buscas. Un vino de reserva en una jarra de clericot es dinero perdido dos veces: por lo que costó y por cómo sabe.

06Bajarle el azúcar sin que sepa a menos

La receta que circula suele apilar tres fuentes de azúcar: refresco, licor dulce y una cucharada de azúcar — todo encima de la fructosa que ya trae medio kilo de fruta. De ahí que la tercera copa empalague y la mañana siguiente pese.

Se quita casi todo sin perder sabor:

Si te interesa el fondo del asunto, está desarrollado en la guía de agua con sabor sin azúcar.

07La versión sin alcohol

El clericot aguanta bien la versión sin alcohol porque su carácter viene de la fruta macerada y el frío, no del vino. Lo que hay que reponer es el cuerpo y el color que daba el tinto — y eso lo hace un té frío.

En lugar dePonPor qué
750 ml de vino tinto750 ml de té negro o de jamaica frío, sin azúcarAporta taninos, cuerpo y color oscuro
Licor de naranjaRalladura de naranjaEl aroma cítrico sin el alcohol
Agua gasificadaIgual, agua gasificada con saborNo cambia

Con producto de la casa se arma completo: un Lifti de té negro o el Fresh de Jamaica como base, la misma fruta y los mismos tiempos. Más ideas de este tipo en la guía de coctelería sin alcohol.

08Los 5 errores de jarra

09Preguntas frecuentes

Tres cosas y una opcional: vino (tinto joven o blanco seco), fruta picada —manzana, naranja, uva, durazno—, algo burbujeante que lo alarga, y opcionalmente un chorrito de licor de naranja. Se macera la fruta en el vino unas horas en refrigeración y lo burbujeante entra hasta el momento de servir.
Porque le pusiste lo burbujeante desde el principio. El gas de una bebida carbonatada se escapa a lo largo de las horas, y más rápido si hay fruta y azúcar en el líquido — cada superficie sólida le da al gas un punto de escape. Después de tres horas en el refrigerador ya no queda casi nada. Lo burbujeante se agrega al servir, nunca en la maceración.
La proporción de fruta y la base. La sangría es española, típicamente de tinto, con cítrico y menos fruta sólida, y se bebe más como vino largo. El clericot lleva mucha más fruta picada —tanta que se come con cuchara al final— y admite igual el blanco que el tinto. El nombre viaja del claret cup inglés al clericó del Río de la Plata, y de ahí a México.
Uno joven, frutal y de taninos bajos, sin paso por barrica: tempranillo joven, garnacha, un tinto de mesa ligero, o un blanco seco tipo sauvignon blanc. Un vino con mucha madera se vuelve amargo al chocar con el ácido de la fruta cítrica. Y no hace falta que sea caro — el clericot es exactamente el destino de un vino sencillo bien frío.
Fruta dura al inicio —manzana, pera, naranja en rodaja, uva— porque aguanta horas de maceración sin deshacerse. Fruta blanda al final —fresa, durazno, mango, plátano— en los últimos 20 minutos, o se convierte en papilla y enturbia la jarra.
La receta común suma refresco, licor y a veces azúcar sobre una base que ya trae la fructosa de toda la fruta. Se quita mucho sin perder nada: usa fruta bien madura como único endulzante, cambia el refresco por agua mineral o agua gasificada con sabor sin azúcar, y deja el licor de naranja como opcional. Sabe igual de frutal y no se siente pesado.
Sí, y funciona bien porque el clericot es sobre todo fruta macerada y frío. Se sustituye el vino por té frío sin azúcar —un té negro o de jamaica dan cuerpo y color— y se alarga con agua gasificada con sabor. La textura y el ritual quedan iguales; lo que cambia es que lo puede tomar toda la mesa.
Una jarra de 2 litros da unas 8 copas. Para eso: una botella de vino de 750 ml, unos 700 g de fruta picada y 500-600 ml de lo burbujeante al servir. Si son más de ocho personas, haz dos jarras en vez de una enorme — el gas de una jarra abierta se pierde igual que en la botella.

Para llevar: fruta dura + vino joven, tres horas de frío, fruta blanda al final, y la burbuja hasta la copa. Sin azúcar añadida — la fruta ya la trae.